Desde una Botella
Hoy llueve y hace frío. Las montañas dejaron de ser bellas, aunque el invierno no viene, se puede sentir como su presencia será inevitable por éstos lados.
Hoy llueve y lo único que se puede apreciar es el calorcito de mi cocina que tiene un fuego lindo y verdadero. Las cocinas eléctricas dan un aspecto de frialdad, aunque calor dan. Pienso que por más que se esfuerzen, es muy poco lo que pueden ofrecer. Hoy llueve y hace frío, dos gracias al Señor que tengo una cocina con ornalla de verdad. El fuego que emana es único y me sostiene en ésta mañana fría. Ya me había olvidado de como se sentía el frío por éstos lados.
Hoy llueve y las gotas replican como pensamientos eludidos por el tiempo que no pasa. Los árboles están tiesos, esperando sin remedio la venida de otro invierno crudo y sin piedad trayendo consigo un manto blanco que no da nada de abrigo. El abrigo está sólo en el sol que a veses trae consigo una lluvia de esperanza y calor.
Hoy llueve y no hay más remedio. Todos lo sabemos, aunque el manto blanco aún no esté aquí, sabemos que vendrá y no tardará en cubrir lo que conocemos como campo y buen vivir.
Viviendo en una botella estancados sobre ruedas me hace apreciar mucho más una vida que viví en un tiempo feliz con mi familia y amigos. La vida te sigue enseñando que débes de seguir apreciando lo que tienes no importa donde lo recibes.

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