La Mamá mala del mundo
La Mamá más Mala del Mundo
Yo tuve la mamá más mala del todo el mundo, mientras que los niños
no tenían de desayunar antes de salir a la escuela, yo tenía que comer
todo el matecocido con el pan y mantequilla. Cuando los demás niños tomaban
gaseosas y dulces para el almuerzo, yo tenía que conformarme y con sandwich de
pebete de jamón y queso con jugo de naranja.
Mi madre siempre insistía en saber todo lo que hacíamos; en saber donde estabamos,
parecía que estábamos encarcelados; tenía que saber quienes eran nuestros amigos y
lo que estabamos haciendo.
Insistía en que, si decíamos que íbamos a tardar una hora en volver,
solamente tardaríamos una hora.
Me da vergüenza admitirlo, pero hasta tuvo el descaro de romper la "ley contra
el trabajode los niños menores" e hizo que lavaramos los platos, tendieramos nuestra
cama, aprendiéramos a cocinar y muchas cosas más igualmente crueles, y hasta creo
que quedaba despierta por la noche pensando en las cosas que podría obligarnos a hacer,
tan sólo para molestarnos: Que lavate los dientes, cepillate el cabello, ponte a estudiar
y muchas cosas más.
Siempre insistía en que dijeramos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, así,
entre tanta crueldad, transcurrió mi infancia.
Para cuando llegamos a la adolescencia, y dué más sabia, nuestras vidas se hicieron
aún más miserables, nadie podía tocar la corneta ni ningún timbre de la casa para que
saliéramos corriendo, nos avergüenza has el extremo de obligar a nuestros amigos a llegar
la puerta de la casa para preguntar por nosotros.
Mi madre fué un completo fracaso; ninguna de nosotras ha sido arrestada, con cada una de mis hermanas ha sido buena ciudadana, no sólo en Argentina, pero aquí en EEUU.
Las tres tenemos una familia hemos sido selladas en el Templo y somos miembros fieles de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días. ¿A quíén debemos de culpar de nuestra terrible vida?
Tienen razón, "hemos tenido una mala madre"
Verán de lo que nos hemos perdido:
Nunca hemos participado en una demostración de actos violentos
y miles de cosas que hicieron nuestros amigos.
Ella hizo convertirnos en adultos con sencibilidad hacia los sentimientos
de los demás y el amor a Jesucristo.
Ahora usando éstos ejemplos, estoy tratando de seguir educando a mis hijos,
usando la misma manera. Estoy llena de orgullo cuando mis hijos me dicen que soy mala y
doy gracias a Mi Padre Celestial por darme la "Mamá más mala del mundo"


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