Puedo Cambiar

 

Jueves. Estamos de acuerdo que ésta palabra disgusta a mucha gente. El cambio significa muchas cosas y situaciones en la que el esfuerzo individual, y las ganas de cambiar, juegan un papel muy importante. La palabra cambiar a la que el Señor Jesucristo se refiere aquí es a la cambio de actitud.

El esfuerzo individual, en el caso de las personas que fuman, por decir un caso extremo, el esfuerzo que tienen que hacer es muy grande, no sólo fisico por los cambios que el físico produce, pero también por el cambio emocional que tienen que vivir al no fumar. Las ganas de cambiar es cuando entra en juego después que empiezan a experimentar los cambios físicos. ¿Porque digo ésto? Porque aquí es donde realmente el cambio se produce en la persona, al preguntarse: ¿vale la pena lo que estoy haciendo? ¿vale la pena mi sacrificio? ¿qué gano con éste sacrificio de mi parte? En el caso del fumador emperdernido, las respuestas a éstas preguntas podrían ser: si, vale la pena, porque mi sacrificio está devolviendo tu salud, mi ganancia es mi salud y bienestar en general (actitud). Si aplicamos éstas preguntas a otra persona que no fuma, de repente las preguntas se aplican a lo que para ésa persona puede ser importante, por ejemplo: familia, colegio, trabajo, carrera, amistades, etc. 

En conclusión si lo que es importante para nosotros requiere un cambio, podemos cambiar gracias a nuestro Señor Jesucristo. Practicando Sus enseñanzas, y estudiando día a día su vida y sacrificio podemos cambiar, sin importarnos el pasado, presente o lo que traerá el futuro.

"Jesús observa la fiesta sagrada de la Pascua con Sus Apóstoles. Él instituye la ordenanza sagrada de la Santa Cena, en la que Sus discípulos son invitados a comer y beber en memoria de Él. Él les enseña acerca del poder consolador del Espíritu Santo. Y, sabiendo que su tiempo con ellos pronto terminará, les dice que los ama. Sus Apóstoles han recorrido un largo camino desde que se encontraron por primera vez con Jesús y, sin embargo, Sus palabras muestran que Él sabe que su transformación en verdaderos discípulos apenas comienza.

Después de lo que a menudo se conoce como la Última Cena, Jesús les pide a Sus Apóstoles que lo sigan durante la noche hasta un tranquilo jardín llamado Getsemaní. A pesar de que su maestro les pide que permanezcan despiertos con Él, los discípulos exhaustos se quedan dormidos. Solo, Jesús comienza a orar y pronto se siente abrumado por una agonía incomprensible. Allí en el Jardín, Él comienza el proceso de tomar sobre Sí mismo los pecados del mundo. Es el comienzo de un acto de sacrificio que llegará a su última conclusión al día siguiente en la cruz del Gólgota.

El dolor que siente Jesús lo abarca todo. Y sin embargo, queda empequeñecido por la inmensidad de Su amor. Por Su Padre. Por sus discípulos. Por nosotros. Por ti. Mientras los Apóstoles duermen, Jesucristo hace posible que encuentren un nuevo tipo de descanso para sus almas. Gracias a Él, pueden dejar atrás sus errores del pasado y convertirse en los discípulos que Dios siempre quiso que fueran." @ Venir a Cristo

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